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lunes, 16 de abril de 2012

El mediocre (José Ingenieros)



El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos.

Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición (aquí se ve en parte la idea positivista de la época, el hombre como receptor y continuador de la herencia biológica), sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí.

lunes, 20 de junio de 2011

Máximas - MAHATMA GHANDI




Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.
Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.
Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.
¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.
Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.
Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.
Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.
La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.
El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.
No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.
Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.
Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.
El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

“Que tengas una maravilosa semana".
Los Amigos son la Familia que nosotros elegimosEnlace

Fuente: email enviado por Félix Ramón Rojas Huaroto desde la Asociación de Peruanos Residentes en el Paraguay

jueves, 25 de noviembre de 2010

La Respuesta de un sabio



Dos niños patinaban en un lago congelado de Alemania. Era una tarde nublada y fría.Los niños jugaban despreocupados.

De repente, el hielo se quebró y uno de los niños se cayó, quedando preso en la grieta del hielo.

El otro, viendo su amigo preso y congelándose, tiró un patín y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas hasta, por fin, conseguir quebrarlo y libertar el amigo.

Cuando los bomberos llegaron y vieron lo que había pasado, preguntaron al niño:

"¿Cómo conseguiste hacer eso?¡Es imposible que consiguieras partir el hielo, siendo tan pequeño y con tan pocas fuerzas!

En ese momento, el sabio Albert Einstein, que pasaba por allí, comentó:

- Yo sé cómo lo hizo.

- ¿Cómo? - Le preguntaron.

"Es sencillo, respondió Einstein, no había nadie para decirle que no era capaz".

'Dios nos hizo perfectos y no escoge a los capacitados, sino que capacita a los escogidos'. Hacer o no hacer algo, sólo depende de nuestra voluntad y perseverancia’.(Albert Einstein)

Conclusión : Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque por tu conciencia eres lo que eres, y por tu reputación eres lo que los otros piensan de ti.

Lo que los otros piensan de ti, es problema de ellos.


Fuente: email enviado por una amiga

jueves, 12 de agosto de 2010

El dolor de un hombre llamado Fernando


Publicado por: Gustavo Olmedo

La noticia de que el presidente Fernando Lugo sufre de cáncer conmovió a todo el país, generando, como era de esperarse, especulaciones de todo tipo; desde las más naturales y espontáneas, hasta aquellas malintencionadas, sin escrúpulos, marcadas por la ceguera que produce las ambiciones políticas desmedidas.

Y en ese sentido, muchos hemos sido testigos de lo difícil que resulta, especialmente para la prensa y los políticos, respetar y mirar a la persona en su dignidad más allá de las implicancias que por su investidura conlleva esta delicada situación; tratar con prudencia y delicadeza el dolor ajeno es un ejercicio siempre difícil de practicar.

"Pobre hombre", manifesté en medio de una improvisada conversación con un especialista oncólogo el día en que se difundió la información. A lo que él me respondió: "No es pobre, es un bendecido". Tal respuesta me dejó perplejo, casi sin reacción. "Es un agraciado -prosiguió- porque un dolor de este tipo puede ayudarlo a deshacerse de lo superfluo y mirar lo esencial de la vida".

Y es cierto. Ninguno de nosotros querría enfrentar una situación así, pero es verdadero reconocer que son las circunstancias como estas las que nos obligan a mirar más allá de lo inmediato, a hacer una pausa y analizar con detenimiento hacia dónde vamos y quiénes somos realmente, cuál es nuestra fuerza y el nivel de dependencia que marca nuestra naturaleza; quizás también a aspirar algo más que el éxito económico, el poder político o la aprobación social, que muchas veces deseamos con tantas ansias.

Dicen que el hombre cambia de rumbo y/o comportamiento, principalmente, tras el impacto con realidades extremas.

No obstante, ante ellas siempre estará en juego nuestra libertad, la opción de sublevarnos o declararnos como en rebeldía ante la realidad, rechazando sus implicancias, cerrándonos a toda posibilidad de aprendizaje o de alguna "propuesta positiva" que surja de ella y del sacrificio que exige.

Sin embargo, está claro que no hace falta esperar una situación de este tipo para dar un salto de calidad en la vida; es cuestión de buen uso de la libertad y la razón.

Pero aprender y crecer con las circunstancias -sobre todo con aquellas complicadas-, requiere no solo de un corazón sencillo y una razón abierta, sino también de una educación verdadera, aquella que transmite y muestra que la realidad es siempre positiva, por encima del sentimiento inmediato que produzca, o el color que parezca tener.

Pero, por sobre todas las cosas, aprender con coraje del dolor, exige, más que nada, de una compañía humana, un rostro en quién confiar, un hombro en quién descargar el peso del cansancio y una voz que transmita las razones y la esperanza necesarias para continuar.

Por ello, no podemos más que desear esto, tanto para el presidente como para todas aquellas personas que en peores condiciones económicas y de infraestructura enfrentan esta situación en los precarios y desabastecidos hospitales de nuestro país.

sábado, 17 de julio de 2010

Conozca las 7 claves para mantenerse saludables




Fuente: Yahoo Noticias


( www.neomundo.com.ar Hospital Austral) Cuidarse, no enfermarse, mantener una buena calidad de vida, sentirse bien. Todas estas cuestiones parecen requerir un gran esfuerzo, al menos a priori. En realidad, no es tan difícil: prestando atención a estas 7 claves simples y prácticas es posible vivir más y mejor.

1.- Ejercítese en forma regular.


A no desesperar: no hacen falta dos horas por día en el gimnasio. La clave es encontrar una actividad que resulte placentera y que esté en concordancia con los gustos y posibilidades de cada uno.


Por ejemplo, una persona que siempre disfrutó del aire libre puede optar por correr, participar en maratones (siempre y cuando cuente con al apto médico y la autorización del médico de cabecera), jugar al tenis o al fútbol entre otras actividades, que a medida que pasan los años pueden ser reemplazadas por otras similares como hacer caminatas, andar en bicicleta o jugar al golf. Lo importante es la constancia en el ejercicio.


"Está demostrado que con sólo caminar diariamente es posible prolongar la esperanza de vida. La cantidad mínima a la que debemos aspirar es 3 veces por semana, 1 hora. También es importante chequear si estamos transpirando en el momento en que nos movemos y no debemos dejar nunca de lado las recomendaciones sobre indumentaria, calzado e intensidad que son las que nos permitirán prevenir lesiones tanto musculares como orgánicas", sostuvo el Dr. Sebastián Sevilla, clínico del Hospital Universitario Austral (HUA).


2.- Reduzca el estrés.


Esta clave está estrechamente relacionada con la práctica de actividad física debido a que, entre otras cosas, "moverse" contribuye a liberar endorfinas, los neurotransmisores responsables de brindarle al organismo la sensación de bienestar y relajación.


3.- Duerma más y mejor.


De esta forma, mejorará su performance laboral y se sentirá mejor por las mañanas para poder empezar el día con energía. Por otro lado, descansar bien hecho que está favorecido por ciertas cuestiones como no beber café por las noches, evitar llevarse el trabajo a casa y mucho más aún al dormitorio o dormir en un ambiente oscuro y silencioso es fundamental para el buen humor.


4.- Cuide su alimentación.


"Una dieta equilibrada aporta al organismo todos los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro metabolismo. Por otro lado, nuestros hábitos alimentarios influirán en el desarrollo de muchas de las patologías típicas de la adultez", refirió el Dr. Sevilla.


"Justamente agregó el especialista, el concepto de hábito es clave porque hace referencia a algo que se vuelve común, que se naturaliza y se incorpora. A eso debemos apuntar, dado que lo importante es cambiar y adoptar la costumbre de alimentarse mejor. No sirven las dietas compulsivas con descensos bruscos de peso que a las pocas semanas son dejadas de lado, provocando que se vuelva al exceso del inicio".


Sevilla expresó que los argentinos tendemos a excedernos siguiendo dietas ricas en grasas saturadas (carnes y fiambres y embutidos), cuando en realidad lo ideal es tratar de incorporar frutas y verduras diariamente y en porciones mayores. También son recomendables los lácteos descremados, el aceite de oliva y las comidas horneadas. ¿Carne? Dos veces por semana. Otra buena opción es el pescado que contiene omega-3 y favorece el HDL o colesterol "bueno".


5.- Disminuya el consumo de sal y de azúcar.


Ambos productos están relacionados con patologías como la hipertensión y la diabetes, respectivamente.


6.- Realice alguna actividad placentera.


"Esto es muy importante porque despejarse y relajarse haciendo algo que a uno le gusta ya sea un deporte, leer, pintar, estar con la familia contribuye en gran medida a la disminución del estrés, un factor que ocupa un lugar cada vez mayor entre los factores que actúan como disparador de patologías orgánicas y psicológicas", explicó el clínico del HUA.


7.- Tenga en cuenta que nunca es tarde.

Si bien es ideal es que los hábitos saludables se incorporen desde la niñez, nunca es demasiado tarde, porque las costumbres sanas sirven para evitar enfermedades provocadas por una alimentación inadecuada o sedentarismo en la edad adulta.

"Este es el eje del concepto de prevención. Desde este punto de vista, siempre es bueno empezar a cuidarse, aún a los 40 ó 50 años, porque esa es la edad en la que nuestro cuerpo comienza a cobrarse todos los excesos y errores de años anteriores", concluyó el especialista.

Más información sobre ciencia y salud en www.neomundo.com.ar

lunes, 26 de abril de 2010

El apego exagerado a los hijos puede provocar depresión

Fuente: Yahoo Noticias




La salida de los hijos del hogar familiar forma parte del proceso de la vida; esa despedida llega en algún momento sea porque se van a casar, porque se marchan a estudiar en una universidad en otro lugar o simplemente porque quieren ser más independientes. En general, el despegue de los hijos es motivo de celebración para los padres, porque comienzan a percibir a sus hijos como personas responsables y capaces de tomar las riendas de sus propias vidas.


Pero algunas veces lo que debería ser motivo de alegría puede transformarse en una pesadilla para los adultos. Se trata del llamado "síndrome del nido vacío", causado cuando la persona -generalmente la madre- presencia cómo sus hijos ganan autonomía y salen de casa. Al no conseguir lidiar con sus sentimientos de pérdida, la nostalgia termina tomando proporciones perjudiciales para la vida de quienes se quedan en la casa familiar.

Las causas del fenómenoEl síndrome del nido vacío aparece entre personas que se vinculan mucho a los hijos y cuya rutina de vida suele estar volcada a atender las necesidades de aquellos. Casi como un intercambio, la madre hace todo para facilitar la vida del hijo, quien a su vez le retribuye con su compañerismo y presencia. "En general ese síndrome afecta a las mujeres, que son las que se quedan en casa y por eso tienen un vínculo más estrecho con los hijos", explica el sicólogo Sandro Caramaschi, de la Universidad Federal del Estado de Sao Paulo, Brasil. Además, muchas veces las mujeres son más propensas a la depresión, y la nostalgia se convierte en un sufrimiento intenso.

Cómo contener la tristeza

Los profesionales del área consideran al síndrome del nido vacío como una crisis existencial pasajera. Dependiendo de algunos factores como el número de hijos y la personalidad de la madre de familia, todo puede mejorar con la adaptación a una nueva rutina. "En el trayecto pueden exacerbarse los síntomas de tristeza, y en tales casos es aconsejable el tratamiento sicológico", dice Caramaschi.

Selma, un ama de casa que vive en las afueras de Sao Paulo, relata que cayó en depresión durante dos meses cuando su hija menor salió de casa para estudiar. "Mi hija me acompañaba durante el día, y cuando se mudó a una ciudad vecina me venció la tristeza; me sentía vacía y lloraba mucho por saber que estaba lejos y que no estaría en casa el fin de semana. Esa era la parte más difícil", recuerda Selma. La historia sin embargo tuvo un viraje inesperado: la hija de Selma consiguió una vacante en una universidad en la misma ciudad donde vivía antes, y siguió sus estudios, pero viviendo en la casa familiar". Se trata de una excepción, ya que la mayoría de las veces el hijo hace su vida y nunca vuelve a vivir bajo el mismo techo que sus padres. Cortar ese cordón umbilical imaginario puede ser doloroso al principio, pero es crucial para la salud emocional de los padres.

Es importante, en suma, que las madres vayan preparándose para la salida de los hijos de casa antes de que la hora llegue. Para ello, deben separar su vida de la vida de sus hijos tanto como les sea posible. "Salgan a pasear, amplíen sus redes sociales, comiencen nuevas actividades (remuneradas o no), pero que sean hechas fuera de casa y les ayuden a salirse del molde de la madre clásica, muy atenta de las necesidades de su prole", explica el sicólogo.

Quienes están sufriendo el síndrome del nido vacío o están por entrar en esa situación, deben relacionarse con diferentes personas y buscar el apoyo de quienes ya pasaron por el mismo dolor; matricúlese en cursos o empiece a frecuentar un gimnasio. Así, de a poco, se pueden reorganizar los proyectos individuales, sacando el foco de la ausencia del hijo.